Ocho mujeres trabajadoras comparten sus experiencias en una mesa-coloquio organizada por USO Igualdad

En el marco de las celebraciones del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, USO Igualdad celebró el pasado 5 de marzo una mesa-coloquio en la que participaron ocho mujeres trabajadoras procedentes de distintos entornos laborales, con diferentes circunstancias y experiencias. El encuentro tuvo como objetivo dar voz y visibilidad a las realidades que viven muchas mujeres en el ámbito laboral.

La presentación del acto estuvo a cargo de Goretti Avello Álvarez, directora general de Igualdad del Ayuntamiento de Gijón, quien destacó algunos de los principales retos que aún persisten en materia de igualdad, como la brecha salarial, la conciliación familiar, la corresponsabilidad y el papel fundamental del sindicalismo para avanzar hacia una igualdad laboral real. Asimismo, puso en valor iniciativas como esta, que permiten visibilizar las experiencias de las mujeres trabajadoras.

La mesa fue moderada por Susana Casado, Secretaria de Igualdad de la Federación de Servicios, quien presentó a las participantes y condujo un diálogo cercano en el que las protagonistas compartieron, con naturalidad y sinceridad, las dificultades que encuentran en su día a día como mujeres trabajadoras.

Experiencias diversas, una misma lucha por la igualdad

Entre los testimonios destacó el de María, de 24 años, que trabaja desde los 19 en un taller industrial rodeada de hombres. Relató cómo, al llegar, algunos compañeros la percibieron como una amenaza e incluso llegaron a cuestionar si realmente era una mujer. Pese a ello, se muestra decidida a visibilizar con su ejemplo que las mujeres pueden desempeñar trabajos tradicionalmente reservados a los hombres.

Por su parte, Yarledy, trabajadora de la limpieza, explicó cómo ha perdido oportunidades laborales únicamente por ser extranjera, por el color de su piel o por su acento. Su experiencia refleja la realidad de un sector altamente feminizado y precarizado.

A este testimonio se sumó Vanessa, también limpiadora, que convive con una discapacidad derivada de una enfermedad rara. Cada día debe enfrentarse no solo al dolor físico, sino también a la falta de control en algunas empresas que contratan personal con discapacidad priorizando los beneficios económicos asociados a estas contrataciones, sin tener en cuenta las necesidades específicas de cada trabajador o trabajadora.

Diversidad, prejuicios y barreras sociales

La intervención de Ángeles puso sobre la mesa otra realidad, la de su hija trans, que ha tenido que luchar durante toda su vida en una sociedad donde aún existen muchas dificultades para aceptar la diversidad. Un testimonio que evidenció que todavía queda mucho camino por recorrer en la defensa de los derechos del colectivo.

Los prejuicios también forman parte de la experiencia de Erica, una joven gitana que explicó cómo los estereotipos siguen siendo un obstáculo para acceder al mercado laboral. Aun así, destacó con optimismo que cada vez más mujeres gitanas acceden a la formación y a empleos en sectores distintos a los tradicionalmente ocupados.

Desde la experiencia de toda una vida laboral, María López, recientemente jubilada y procedente del sector de comedores escolares —también muy feminizado—, recordó cómo fueron los comienzos de la lucha sindical en su sector y su papel como pionera en la creación del comité de empresa.

Mujeres en ciencia, tecnología y justicia

La mesa también contó con la participación de Lydia, profesional del ámbito tecnológico, quien subrayó la necesidad de incrementar la presencia de mujeres en la ciencia y la tecnología, sectores clave para el futuro en los que la perspectiva femenina resulta imprescindible.

Por su parte, Andrea, trabajadora en el juzgado de violencia de género, explicó cómo, aunque el número de mujeres abogadas y juezas es actualmente superior al de hombres, a medida que se asciende en la jerarquía judicial esa proporción se invierte, un ejemplo claro de segregación vertical que puede influir incluso en la interpretación de las leyes.

Un recuerdo para las víctimas de la violencia de género

Para cerrar el acto, Teresa Tejedor, Secretaria de Igualdad en Asturias, agradeció la participación de las ponentes y del público asistente. Durante su intervención explicó el significado del centro floral colocado en la sala: un homenaje a las mujeres asesinadas por violencia de género.

Las flores moradas representaban a cada una de las mujeres víctimas, mientras que las pequeñas flores que las rodeaban simbolizaban a las niñas  y niños  asesinados por sus progenitores.

Tejedor concluyó destacando la necesidad de un compromiso real con la conciliación y la igualdad, recordando que la igualdad no puede quedarse en una mera declaración formal, sino que debe traducirse en medidas y recursos que permitan hacerla efectiva en la vida cotidiana.